UN MARATÓN DE UNA SERIE LE HACE ESTO A TU CEREBRO

Ver de forma compulsiva capítulos de tus ficciones favoritas tiene más efecto en vos del que pensás.

Es viernes y tenés por delante un fin de semana de descanso y tranquilidad. Uno de los mejores planes con este frío es sentarse en el sofá y ver un maratón de tu serie favorita. Si bien no requiere de mucho esfuerzo, este pasatiempo tiene más efecto en vos del que pensás.

El ponerse a devorar una serie suscita que el cerebro segregue dopamina, un neurotransmisor que genera placer y relajación. Es una señala que tu mente manda al cuerpo para indicarle que sos feliz con esta actividad, por eso te encanta tanto, no solo porque no implica moverse de la cama o del sofá. Así lo afirmó la psicóloga Renee Carr entrevistada por NBC News.

“Cuando estás atrapado viendo tu programa favorito, tu cerebro produce continuamente dopamina y tu cuerpo experimenta un efecto similar al de las drogas. Siente una pseudoadicción al programa porque desarrollás antojos de dopamina”, explicó.

Es por eso que para las cosas que te gustan solés tener energía, es la mente que reclama aquello que la hace “feliz”. El cuerpo no diferencia entre las actividades, solo se inclina por aquellas acciones que le generan una segregación de dopamina.

Otra de las razones por las que no podés apartar la mirada de la pantalla durante un buen rato es la empatía que generás con los personajes de la ficción. Ese sentimiento provoca que se activen las áreas del cerebro que también reaccionan cuando vivís algo en primera persona. Así es como te involucrás tanto en lo que les sucede a los protagonistas.

Pero ¿es recomendable esta actividad según los expertos? Como todo, en su justa medida podrés sacarle un buen beneficio. Mirar series ayuda a reducir el estrés y desconectarse de los problemas cotidianos.

Otra ventaja es que te conecta de forma más profunda con aquellas personas que también siguen la tira de ficción. E incluso puede servir como puente para acercarte a alguna gente que, de otro modo, no tendrías nada en común.

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